En qué te puedo ayudar como psicóloga

Ilustración simple de un perfil de cabeza con un cerebro enredado y signos de interrogación, representando la complejidad del pensamiento.

Nuestros servicios

Trauma y apego

Las experiencias tempranas y los vínculos que establecemos en la infancia marcan profundamente la manera en la que nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás. Cuando esas experiencias han sido dolorosas o inseguras, pueden dejar huellas que se repiten en forma de patrones de relación, dificultades emocionales o sensación de desconexión. Trabajar el trauma y el apego en terapia permite comprender de dónde vienen esas heridas, darles un lugar y empezar a sanar. Desde esta perspectiva, no se trata solo de aliviar síntomas, sino de reconstruir la forma en la que te vinculas contigo y con los demás, favoreciendo mayor seguridad, confianza y bienestar. 

Mi enfoque se centra en ofrecer un espacio seguro y respetuoso donde puedas explorar tu historia, comprender tus emociones y abrir nuevas posibilidades de relación más sanas y satisfactorias. El objetivo no solo es aliviar el malestar en el presente, sino también romper patrones y ser consciente de ciertas heridas que nos permitan no vernos en situaciones similares en el futuro.

Ilustración simple del interior de una casa, en la que aparece una persona sentada a la que le está lloviendo dentro de casa. Representa los conflictos que se dan dentro del hogar.

Violencia de género

La violencia no siempre se presenta de forma evidente. Puede manifestarse a través de diferentes formas —física, psicológica, económica, sexual— y dejar marcas profundas en la manera de sentir, pensar y relacionarse. Todas ellas son importantes, pero la violencia de género tiene unas particularidades que requieren ser atendidas con sensibilidad y un enfoque específico. La violencia de género no solo afecta a la seguridad física, sino también a la autoestima, a la confianza en uno mismo y a la percepción del propio valor. Muchas veces se acompaña de sentimientos de miedo, culpa o vergüenza que dificultan pedir ayuda.

El especio terapéutico es un lugar de acompañamiento seguro, respetuoso y libre de juicios, donde puedes hablar de tu experiencia y comenzar a sanar las heridas que deja la violencia. El proceso se centra en recuperar tu voz, tu autonomía y tu capacidad de decisión, fortaleciendo poco a poco la confianza en ti misma y la posibilidad de construir relaciones libres y seguras.

Icono de un personaje con brazos cruzados y un corazón sobre el pecho, símbolo de amor propio.

Relaciones y vínculos

Las relaciones ocupan un lugar central en nuestra vida, nos aportan apoyo, seguridad y sentido de pertenencia. Sin embargo, cuando arrastramos heridas del pasado o modelos de apego inseguros, es común que se repitan patrones de conflicto, dependencia, miedo al abandono o dificultad para poner límites. 

En terapia trabajamos para identificar cómo se han ido construyendo esos patrones y de qué manera siguen influyendo en tu presente. El objetivo no es juzgar ni culpabilizar, sino comprender el origen de esas dinámicas y abrir la posibilidad de relacionarte de una forma distinta. A través del proceso terapéutico podrás fortalecer la relación contigo mismo, reconocer tus necesidades y aprender a comunicarte de forma más clara y segura. De este modo, se crean las bases para vínculos más sanos, respetuosos y satisfactorios.

Ilustración simple de una chica frente al espejo que contempla su reflejo.

Autoestima

La manera en la que nos percibimos a nosotros mismos influye en todas las áreas de nuestra vida: en cómo nos relacionamos, en las decisiones que tomamos y en la confianza que tenemos para afrontar retos. Una autoestima frágil suele estar vinculada a experiencias pasadas donde no nos sentimos vistos, valorados o validados. 

En terapia, trabajar la autoestima significa revisar esas experiencias y creencias que has ido construyendo sobre ti, para poder transformarlas en una mirada más compasiva, realista y fortalecedora. El objetivo es que puedas conectar con tus recursos, reconocer tu valor y aprender a relacionarte contigo de una forma más amable y segura, favoreciendo así relaciones y elecciones más sanas en tu vida.

Ilustración simple de dos perfiles de cabezas conectadas. Representa los dos hemisferios cerebrales y la estimulación bilateral.

EMDR

El EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing) es una terapia reconocida a nivel internacional por su eficacia en el tratamiento del trauma. A través de la estimulación bilateral, permite que el cerebro procese recuerdos dolorosos o bloqueados, ayudando a reducir la intensidad emocional asociada y favoreciendo una integración más adecuada de la experiencia. No en todos los procesos terapéuticos es necesario utilizar EMDR, pero cuando está indicado resulta una herramienta especialmente valiosa para trabajar traumas, experiencias difíciles o patrones que se repiten y generan malestar.

Estoy acreditada en EMDR y lo integro dentro de un enfoque más amplio, siempre valorando cada caso de manera individual. Mi objetivo es ofrecer un acompañamiento adaptado a tus necesidades, eligiendo las técnicas que mejor se ajusten a tu proceso y que te ayuden a avanzar hacia el bienestar.

Ilustración simple de una figura humana con la mano en el pecho.

Duelos y pérdidas

Perder a alguien o algo significativo puede ser una de las experiencias más difíciles de la vida. No solo hablamos de la muerte de una persona querida, también pueden doler profundamente la ruptura de una relación, una enfermedad que conlleve perder salud, un cambio vital inesperado o el cierre de un proyecto importante. Cada duelo es único, y no existe una manera correcta de vivirlo. A veces aparece tristeza, vacío, enfado, miedo o incluso culpa. En otras ocasiones, la sensación es de bloqueo o desconexión. Sea cual sea tu experiencia, es importante contar con un espacio donde esas emociones puedan ser escuchadas y validadas.

En terapia, te acompaño a transitar el duelo a tu ritmo, dar sentido a la pérdida y encontrar formas de integrar lo vivido en tu historia. El objetivo no es olvidar ni reemplazar, sino aprender a vivir con ello, recuperando poco a poco el equilibrio y la capacidad de seguir adelante.

¿Tienes preguntas antes de empezar?

Ponte en contacto.